El sexo anal sigue siendo uno de los temas más buscados en internet y, sin embargo, uno de los peor abordados. Encontramos porno que no se parece en nada a la realidad o artículos médicos tan sexys como el prospecto de un medicamento. Desde que fundé Adopt1Toy hace ya ocho años, he tenido cientos de conversaciones sobre este tema: en la tienda, por mensaje privado o en comentarios a las 23:00 de alguien que quería saber «cómo hacerlo de verdad». Esta guía es exactamente eso: lo que le diría a esa persona, directamente y con toda la honestidad que requiere.
No existen las mejores posturas para el sexo anal en términos absolutos. Existen las mejores posturas para ti, contigo, esta noche. Depende de la anatomía de cada persona, del nivel de experiencia, de la confianza en la comunicación y de lo que se busca: suavidad, profundidad o control. Te doy las claves para elegir.
Antes de hablar de posturas: los fundamentos que olvidamos demasiado a menudo
Lo pongo en primer lugar porque ahí es donde nacen la mayoría de las malas experiencias. Pensamos en las «posturas», saltamos a las acrobacias y olvidamos las bases que marcan toda la diferencia.
La lubricación, de verdad
El canal anal no se lubrica de forma natural. Es algo anatómico, no una cuestión de deseo. Por eso, sin lubricante —en cantidad generosa—, la comodidad nunca estará garantizada, sea cual sea la postura elegida. Recomiendo un lubricante específico para prácticas anales, espeso y de larga duración. El aceite anal calmante Bijoux Indiscrets es perfecto para eso: a base de extractos vegetales y diseñado para relaciones lentas y suaves, ofrece exactamente lo que el cuerpo necesita en esos momentos.
La preparación progresiva
La anatomía del esfínter necesita tiempo para adaptarse. Utilizar un plug anal o una cadena de bolas antes de mantener relaciones permite que el tejido muscular se relaje suavemente, sin forzar. La cadena de bolas anales Addicted Toys está especialmente diseñada para eso: diámetros progresivos y material flexible. Bastan unos minutos para preparar el terreno y para que lo que venga después sea realmente agradable, no algo que simplemente se tolere.
La comunicación en tiempo real
No es un consejo de desarrollo personal, sino pragmatismo: una postura que funciona bien en un momento determinado puede volverse incómoda si el ángulo cambia ligeramente, si disminuye la relajación o si aparece el cansancio. Decir «más despacio», «espera» o «así está bien» durante el proceso no es admitir un fracaso: es lo que permite que ambas personas disfruten de verdad.
Posturas para empezar: máximo control y profundidad regulada
Estas posturas tienen algo en común: dan a la persona receptora el control sobre la velocidad y la profundidad. Es innegociable cuando se empieza.
Estilo perrito adaptado: la referencia, pero no de cualquier manera
Probablemente es la postura más conocida para la penetración anal, y tiene sus razones. La persona receptora está a cuatro patas, lo que crea una alineación naturalmente favorable. Pero «a cuatro patas» no basta como instrucción: los detalles del ángulo lo cambian todo.
- Las rodillas ligeramente más separadas que el ancho de las caderas
- La pelvis ligeramente inclinada hacia delante (curvatura moderada)
- Apoyarse sobre los antebrazos en lugar de mantener las manos extendidas: esto baja los hombros y modifica favorablemente el ángulo de penetración
- Una almohada bajo el abdomen si hace falta mantener la postura sin esfuerzo
Lo que me gusta de esta postura para empezar: la persona que penetra tiene buena visibilidad y puede regular con muchísima precisión. La posible trampa: también le da mucho control sobre la profundidad, por lo que la comunicación verbal sigue siendo esencial.
De lado (cucharita): la postura más infravalorada
Ambas personas están tumbadas de lado, en posición de cucharita, con la persona receptora delante. Es mi recomendación número uno para las primeras veces y para las noches en las que se busca ternura sin tener que ocuparse de una postura.
Por qué funciona tan bien: la penetración está naturalmente limitada en profundidad por la posición de los cuerpos, lo que reduce el riesgo de incomodidad. Los cuerpos están pegados, lo que genera una sensación de seguridad física. Las manos quedan libres para la estimulación del clítoris, para sujetarse o para guiar. Y la comunicación se facilita porque ambos miran en la misma dirección: se habla directamente, sin tener que gritar por encima del hombro.
Ajuste fino: la persona receptora puede acercar la pierna de arriba al pecho para abrir el ángulo, o apoyarla completamente para reducir la profundidad. Un centímetro de desplazamiento cambia realmente la experiencia.
Posiciones intermedias: explorar la profundidad y el ritmo
Una vez que se tiene experiencia y se conocen las señales del propio cuerpo (y del de la otra persona), se pueden explorar otras sensaciones.
Misionero anal: contacto y conexión
La persona penetrada está tumbada boca arriba, con las piernas elevadas. Es una posición más expuesta —psicológicamente— que la cucharita o el estilo perrito, y eso forma parte de su atractivo. El contacto visual es directo. La intimidad es intensa.
Para que funcione anatómicamente, la pelvis de la persona penetrada debe estar elevada. Una almohada firme bajo los glúteos, o incluso dos, cambia por completo el ángulo. Sin ella, el ángulo de entrada puede resultar incómodo. Las piernas apoyadas sobre los hombros de la pareja o sujetadas por ella: ambas opciones funcionan según la anatomía de cada persona.

Lo que se puede probar en esta posición: variar el ángulo de penetración según la altura de la pelvis y añadir un anillo vibrador a la altura del perineo para una estimulación simultánea. El anillo anal vibrador Pipedream está diseñado exactamente para eso, con mando a distancia para evitar acrobacias durante la penetración.
La posición sentada (a horcajadas): control total por parte de la persona penetrada
La persona penetrada se sienta sobre su pareja, que está tumbada boca arriba, de frente o de espaldas a ella. Es quien controla la profundidad, el ritmo y el ángulo. Es una posición de poder y confianza, especialmente adecuada para quienes quieren sentir exactamente lo que ocurre en lugar de limitarse a soportarlo.
Cara a cara (posición clásica a horcajadas): más conexión emocional y posibilidad de estimulación del clítoris durante la penetración.
De espaldas (reverse cowgirl/cowboy): una sensación de profundidad diferente, con la mirada hacia los pies de la pareja; a algunas personas les resulta anatómicamente más fácil según la curvatura de lo que penetra.
Punto de atención: en esta posición, el ángulo puede volverse rápidamente incómodo para la persona que penetra si se mueve en la dirección equivocada. Comunicación siempre.
Posiciones avanzadas: para quienes conocen su cuerpo
Estas posiciones requieren experiencia, un cuerpo acostumbrado y una comunicación bien establecida. Ofrecen sensaciones de profundidad y ángulo que las demás no permiten.
Piernas sobre los hombros (posición del misionero avanzado)
Variante del misionero con las piernas de la persona penetrada elevadas mucho más arriba, sobre los hombros o sujetas hacia la cabeza. La penetración es más profunda y el ángulo, más directo. La sensación es claramente diferente de la versión estándar.
No es una posición para las primeras veces. La profundidad puede sorprender y la postura física requiere cierta flexibilidad. Si no resulta cómoda, el cuerpo lo hace saber de inmediato.
De pie, inclinado/a hacia delante
La persona penetrada se inclina hacia delante, con las manos apoyadas en una pared o en el borde de una cama y las piernas ligeramente separadas. La penetración es profunda y el ritmo puede ser intenso. Es una posición de pie, lo que cambia por completo la dinámica energética de la relación; muchas personas describen una intensidad diferente.
Ajustar la altura es importante: si las dos personas no tienen la misma estatura, puede ser necesario utilizar un escalón o ponerse de puntillas para alinearse correctamente.
Tumbado/a boca abajo, con las piernas juntas
La persona penetrada está tumbada boca abajo, con las piernas juntas (no separadas). La persona que penetra está encima. Esta posición crea una compresión que hace que la penetración sea más estrecha y, por tanto, más intensa para ambas personas. La profundidad queda moderada de forma natural por la posición, lo que puede resultar tranquilizador.
Lo que suelo oír al respecto: las sensaciones son realmente diferentes de las de cualquier otra posición; ni mejores ni peores, sino distintas. Vale la pena probarla si apetece variar.

Posiciones y placer masculino: el punto P en el centro
Para los hombres cis, el sexo anal —ya sea mediante penetración o estimulación con un juguete— permite alcanzar la próstata, también llamada «punto P». Es una zona eréctil con una alta densidad de terminaciones nerviosas, y su estimulación puede producir orgasmos cualitativamente diferentes del orgasmo peneano clásico.
Las posiciones que favorecen el acceso a la próstata son aquellas en las que la penetración crea un ligero ángulo hacia el vientre (anterior), no hacia la zona lumbar. En la práctica: el misionero con la pelvis elevada, la cuchara con una ligera inclinación hacia delante o la posición sentada cara a cara.
Si exploras la estimulación prostática a solas o en pareja con un juguete, el anillo anal vibrador Pipedream con masajeador integrado está pensado exactamente para eso: combina la estimulación del perineo y el acceso prostático en una sola pieza.
Lo que la posición nunca hará por ti: una tabla resumen
| Posición | Control de quien recibe la penetración | Profundidad | Contacto visual | Para principiantes |
|---|---|---|---|---|
| Cucharita (de lado) | ⭐⭐⭐⭐⭐ | De baja a moderada | No | ✅ Sí |
| Estilo perrito adaptado | ⭐⭐⭐ | Moderada a fuerte | No | ✅ Sí (con comunicación) |
| A horcajadas | ⭐⭐⭐⭐⭐ | Controlada desde arriba | Posible | ⚡ Intermedio |
| Misionero con almohada | ⭐⭐ | Moderada a fuerte | Sí | ⚡ Intermedio |
| Boca abajo, con las piernas juntas | ⭐ | Moderada (naturalmente limitada) | No | ⚡ Intermedio |
| De pie hacia delante | ⭐⭐ | Fuerte | No | ❌ Avanzado |
| Piernas sobre los hombros | ⭐ | Muy fuerte | Sí | ❌ Avanzado |
Los errores de posición que casi todo el mundo comete al principio
1. Empezar demasiado rápido
El esfínter no es un músculo como los demás. Puede relajarse rápido, pero también puede contraerse involuntariamente si la progresión es demasiado rápida. Tomarse el tiempo necesario no es una cuestión de voluntad, sino de fisiología.
2. Elegir una posición «impresionante» en lugar de una posición adecuada
Lo que veo a menudo cuando la gente llega a la tienda después de una mala experiencia: han querido probar una posición que vieron en un vídeo, sin el contexto de preparación, experiencia y cuerpos acostumbrados que, evidentemente, ese vídeo no muestra.
3. Ignorar el dolor
Una ligera molestia al principio de la penetración puede ser normal mientras el cuerpo se adapta. Dolor, no. No es una cuestión de valentía ni de «superar el umbral». Es una señal. Se para, se cambia de actividad y se retoma si apetece.
4. No preparar la zona con un juguete
Incluso un uso breve de la cadena de bolas anales como preparación —de cinco a diez minutos— cambia radicalmente la comodidad durante la relación. No es obligatorio, pero es una opción que mucha gente no piensa en utilizar.
5. No volver a aplicar lubricante durante la relación
El lubricante se distribuye, se diluye y desaparece. Volver a aplicar lubricante durante la relación —sin dramas ni interrupciones bruscas— es un hábito que conviene adquirir. Tener el frasco a mano cambia realmente la experiencia.
El sexo anal no es ni una actuación ni una casilla que marcar. Es una práctica que requiere curiosidad, paciencia contigo mismo y una comunicación franca con tu pareja. Cuando se reúnen estas condiciones, las posiciones que he enumerado aquí ofrecen sensaciones realmente diferentes, y ahí está todo el interés.
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